¿Y si no se qué me apasiona?

Vale, estoy de acuerdo. Dedicarse (Profesionalmente hablando) a lo que más te apasiona es una maravilla. Ahora bien ¿Qué pasa cuando no sabes qué te apasiona?

Porque, compañeros, no nos engañemos, el “Dedícate a lo que te apasiona” que repiten todos los cursos de emprendimiento, que nos inculcan en el Instituto y que parece haberse convertido en un pilar básico de nuestra sociedad es todo un despropósito. No porque no sea posible, que casos conozco, y muchos, pero siendo realistas la mayoría de la gente no tiene ni puñetera idea de qué es lo que le apasiona.

¿Cuántos universitarios deciden hacer una carrera por pasión? y ¿Cuántos lo hacen por “esto parece que me gusta, voy a probar”. Y digo universitarios por poner un ejemplo, pero extrapoladlo a cualquier otro tipo de formación. Entre todos mis amigos del instituto, solo uno tenía meridianamente claro qué quería ser. Centró todos sus esfuerzos en lograrlo y lo consiguió. Me alegro profundamente por él, porque haya cumplido su sueño. Los demás hemos ido probado aquí, allí, valorando distintas opciones en busca de nuestro hueco en el mundo.

No es que no nos gusten cosas, ni mucho menos, está claro que a todo el mundo le gustan cosas. Así, a lo gordo, en general. Pero no no todo el mundo lo tiene claro. Parece que una pasión debe ser vocacional, infinita, casi obsesiva. Que haya rondado tu cabeza desde pequeño, que siempre haya estado ahí a tu lado. Parece que debe ser una, solitaria, independiente, única, incompatible con todo lo demás. Parece que la pasión debe estar escrita en tu ADN y por supuesto debemos tenerla clara.

¿Qué ocurre cuando esto no es así? ¿Cuando te gustan muchas cosas? Cuando descubres algo nuevo ¿Cuando una pasión no nace contigo sino que tú la descubres después? O cuando ni siquiera tienes claro lo que te gusta.

Entonces parece que estamos perdidos, desorientados, no encajamos en el patrón, surgen las frustraciones, los “Estoy quemado con este trabajo” los “Quiero que llegue el fin de semana”… los sin sentidos.

Pero escuchad, gente perdida del mundo. No es obligatorio tener una pasión, no es obligatorio tener las cosas claras, no es es obligatorio nacer con tu futuro escrito en el ADN. “No saber” es una gran ventaja. “No saber” obliga a buscar, a tener un espíritu curioso, a probar, experimentar y descubrir cosas nuevas. A cambiar y hacer un largo camino en el que es probable encontrar cosas que te gustan que no conocías e incluso descubrir una pasión.  Da igual la edad, la búsqueda es una aventura en sí misma.

EJERCICIO

Te propongo un ejercicio de reflexión que me propuesieron en uno de los últimos cursos que realicé. Vas a necesitar una pared, pizarra, madera o lo que te de la gana. Un buen taco de post-it y un rotulador. Puedes hacerlo en solitario o con compañía.

Empieza a escribir en los post-it y a pegarlos en la pared cosas que te gusten. Que hagas en tu tiempo libre, que siempre has querido hacer pero no tienes tiempo, que te hagan sentir bien… No pares hasta que no se te ocurra nada más.

Te darás cuenta de que te gustan más cosas de las que creías y que aunque no las identifiques como pasiones, son cosas que te hacen sentir bien. Ahora, HAZLAS. La vida es muy corta para andarse con tonterías.

Vosotros, vosotras, bloguers que me leéis ¿Por qué escribís sobre el tema que lo hacéis? ¿Es vuestra pasión? ¿Es la única? ¿Por qué habéis decidido hablar sobre ella? Como véis es un gran tema del que reflexionar. Estoy deseando saber vuestras opiniones. Un abrazo a todos y todas, nos vemos en las redes.

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